Felipe II


Felipe de Austria (o Habsburgo), llamado El Prudente (Valladolid, 21 de mayo de 1527 † San Lorenzo de El Escorial, 13 de septiembre de 1598), fue Rey de España desde el 15 de enero de 1556 hasta su muerte, de Nápoles y Sicilia desde 1554 y de Portugal y los Algarves (como Felipe I) desde 1580, realizando una ansiada unión dinástica con Portugal, que duró 60 años. Fue asimismo Rey de Inglaterra, por su matrimonio con María I, entre 1554 y 1558.

Hijo y heredero de Carlos I de España e Isabel de Portugal, hermano de María de Austria y Juana de Austria, nieto por vía paterna. Murió a los 71 años de edad el 13 de septiembre de 1598, tras pasar unos años en unas condiciones de vida malas debido a la enfermedad que padecía, y que se agravaba con el paso del tiempo.

Desde su muerte fue presentado por sus defensores como arquitecto de virtudes, y como un monstruo fanático y despótico por sus enemigos. Esta dicotomía entre la Leyenda Negra y la Leyenda Blanca o Rosa fue favorecida por el propio Rey Prudente, que se negó a que se publicaran biografías suyas en vida y ordenó la destrucción de su correspondencia. Aún hoy en día, la historiografía anglosajona y protestante representa a Felipe II como un ser fanático, despótico, criminal, criminal, monstruo imperialista y genocida. Sus victorias fueron minimizadas hasta lo anecdótico (salvo unos pocos ejemplos como la Batalla de Lepanto) y sus derrotas magnificadas en exceso, a pesar de que no supusieron grandes cambios políticos o militares, como la pérdida de una pequeña parte de la Grande y Felicísima Armada debido a un fuerte temporal, que además los historiadores anglosajones “transformaron” en una gran victoria inglesa.

Durante su gobierno, el Imperio español dirigió la exploración global y la extensión colonial a través del Atlántico y Océano Pacífico, convirtiéndose durante mucho tiempo en el principal país y potencia europea en todo el mundo. Su imperio, el Imperio español se convirtió bajo su gobierno en el primer imperio global, porque por primera vez un imperio abarcaba posesiones en todos los continentes, las cuales, a diferencia de lo que ocurría en el Imperio romano o en el Carolignio, no se comunicaban por tierra las unas con las otras.

Duque de Milán

Tras la muerte, el 1 de noviembre de 1535, de Francisco II, último Sforza, el Ducado de Milán quedó sin soberano. Los reyes de Francia, emparentados con la familia Visconti, reclamaban el ducado. Esta fue una de las causas de las sucesivas guerras italianas. Francisco I vio en la muerte del duque de Milán una nueva oportunidad para hacerse con el territorio, originando una tercera guerra contra Carlos I de España y V de Alemania, que acabó con la tregua de Niza en 1538.

En 1540 el ducado seguía sin soberano, estando a cargo de un gobernador. En un primer momento, el propio Carlos I pensó nombrarse a sí mismo duque, ya que Milán era un Estado feudatario del Sacro Imperio Romano Germánico y, el emperador tenía potestad para conceder el título. Pero esto podría ser considerado un causus belli en Francia, y además, dañaría su imagen de libertador y no conquistador. Entonces decidió conceder el título al príncipe Felipe. El 11 de octubre fue investido Felipe como duque de Milán. La ceremonia fue secreta y no se consultó con los príncipes electores para evitar para evitar problemas internacionales.

En 1542 estalló una nueva guerra entre Francia y España. Entre las condiciones de la Paz de Crépy, que puso fin a las hostilidades en 1544, se encontraba la boda de Carlos, duque de Orleans e hijo de Francisco I, con la hija de Carlos I, María de Habsburgo (y los Países Bajos y el Franco-Condado como dote), o con la hija del Rey de Romanos Fernando, Ana de Habsburgo (y Milán como dote). La elección fue Milán, pero en 1545 la muerte del duque de Orleans dejó sin validez los acuerdos. Nuevamente de forma secreta el príncipe Felipe fue investido Duque el 5 de julio de 1546.

En 1550 se hizo finalmente público el nombramiento de Felipe y, el 10 de febrero del mismo año, Ferrante Gonzaga, gobernador de Milán, le prestó juramento de fidelidad en su nombre y en el de la ciudad.

Rey de Nápoles

A finales de 1553 se anunció la boda de Felipe con su tía segunda María I de Inglaterra. Pero el problema era que Felipe era únicamente príncipe y duque, y era impensable el matrimonio de la reina con alguien de rango inferior. La solución de Carlos I fue renunciar al Reino de Nápoles en favor de su hijo.

El 24 de julio de 1554 Juan de Figueroa, enviado especial de Carlos I y Regente de Nápoles, llegó a Inglaterra con la investidura formal de Felipe como Rey de Nápoles y Duque de Milán. Al día siguiente se celebraron los esponsales.

Rey de Inglaterra

El 25 de julio de 1554 Felipe se casó con la reina María I de Inglaterra. Al final de la ceremonia fueron proclamados:

Felipe y María, por la gracia de Dios, Rey y Reina de Inglaterra, Francia, Nápoles, Jerusalén, Irlanda, Defensores de la Fe, Príncipes de España y Sicilia, Archiduques de Austria, Duques de Milán, Borgoña y Brabante, Condes de Habsburgo, Flandes y el Tirol, en el primero y el segundo año de su reinado.

Las cláusulas matrimoniales eran muy rígidas (equiparables a las de los Reyes Católicos) para garantizar la total independencia del Reino de Inglaterra.

Felipe tenía que respetar las leyes y los derechos y privilegios del pueblo inglés. España no podía pedir a Inglaterra ayuda bélica o económica. Además, se pedía expresamente que se intentara mantener la paz con Francia.

Si el matrimonio tenía un hijo, se convertiría en heredero de Inglaterra, los Países Bajos y Borgoña. Si María muriese siendo el heredero menor de edad, la educación correría a cargo de los ingleses. Si Felipe moría, María recibiría una pensión de 60.000 libras al año, pero si fuera María la primera en morir, Felipe debía abandonar Inglaterra renunciando a todos sus derechos sobre el trono.

Felipe actúo conforme a lo estipulado en el contrato matrimonial y no se entrometió en el gobierno de su esposa. Durante gran parte de su reinado estuvo ausente, especialmente a partir de 1556 cuando su padre abdicó en él la Corona de España.

El 17 de noviembre de 1558 María murió sin descendencia, dejando a Felipe de ser Rey de Inglaterra.

Escudo de María y Felipe como monarcas de Inglaterra

Soberano de los Países Bajos y Conde de Borgoña

En 1555 Carlos I, anciano y cansado decidió renunciar a más territorios en favor de su hijo Felipe. El 22 de octubre del mismo año, Carlos abdicó en Bruselas como Soberano Gran Maestre de la Orden del Toisón de Oro. Tres días después, en una grandiosa y ostentosa ceremonia ante decenas de invitados, se produjo la abdicación como Soberano de los Países Bajos y conde de Borgoña.

Carlos pensó que España defendiese desde esos territorios al Sacro Imperio Romano Germánico, más débil que Francia. A diferencia de Castilla, Aragón, Nápoles y Sicilia, los Países Bajos no eran parte de la herencia de los Reyes Católicos, y veían al monarca como un rey extranjero y lejano.

Los Estados del norte pronto se convirtieron en un gran campo de batalla, ayudados por Francia e Inglaterra, que explotaron la situación de rebelión constante de Flandes para debilitar a la Corona Española.

Rey de España, Sicilia y las Indias

El 16 de enero de 1556, Carlos I en sus habitaciones privadas y sin ninguna ceremonia, cedió a Felipe la Corona de los Reinos Hispánicos, Sicilia y las Indias. Felipe ya desempañaba funciones de gobierno desde 1544, después de que Carlos I escribiera en 1543, a su regreso a España, las instrucciones de Palamós, que preparaban a Felipe para la regencia de los reinos peninsulares hasta 1550 […].

Aunque durante su juventud vivió 12 años fuera de España en Suiza, Inglaterra, Flandes, Portugal, etc. Una vez convertido en Rey de España fijó su residencia en Madrid y potenció el papel de esta ciudad como capital de todos sus reinos.

En 1587 incorporó a la Corona de la Orden de Montesa.

Bandera Imperio español

Rey de Portugal

El 4 de agosto de 1578, tras la muerte sin descendientes del rey Sebastián I de Portugal en la batalla de Alcazarquivir, heredó el trono su tío abuelo, el cardenal Enrique. Durante el reinado de éste, Felipe II se convirtió, como hijo de Isabel de Avis, en candidato al trono portugués junto a Antonio, el prior de Crato, Caterina de Portugal y Ranuccio I Farnesio. Los principales aspirantes eran Felipe, con el apoyo de la nobleza y el alto clero, y Antonio, apoyado por la gran mayoría del pueblo llano.

A la muerte de Enrique I, Antonio se autoproclamó Rey de Portugal el 24 de julio de 1580. Ante tal hecho, Felìpe II reaccionó enviando a un ejército al frente del duque de Alba para luchar contra el prior de Crato y reclamar sus derechos al trono. La batalla de Alcántara culminó una rápida y exitosa campaña militar que obligó a Antonio a huir y refugiarse en las islas Azores (de donde fue desalojado en 1583 tras la batalla de la Isla Terceira).

Una vez tomada Lisboa, Felipe II fue proclamado Rey de Portugal el 12 de septiembre de 1580 con el nombre de Felipe I y jurando con tal por las Cortes reunidas en Tomar el 15 de abril de 1581.

Cultura y arte español en el reinado de Felipe II

El gobierno de Felipe II, coincide con la etapa conocida como Renacimiento. Aunque el cambio ideológico no es tan extremo como en otros países; no se rompe abruptamente con la tradición medieval, no desaparece la literatura religiosa, y será en el Renacimiento cuando surjan autores ascéticos y místicos; por ello se habla de un Renacimiento español más original y variado que en el resto de Europa.

La literatura religiosa está encabezada por escritores como: Santa Teresa de Jesús, San Juan de la Cruz, Fray Luis de Granada, San Juan de Ávila y Fray Juan de los Ángeles.

Miguel de Cervantes empieza a escribir sus primeras obras.

La poesía renacentista de este se dividió en dos escuelas: la Salmantina (Fray Luis de León) y la Sevillana (Fernando de Herrera).

En el teatro destaca la figura de Lope de Vega, que aún acaparará más importancia en el reinado de Felipe III, al igual que Miguel de Cervantes.

Entre los pintores más famosos destacan El Greco, Tiziano, Antonio Moro o Brueghel el Viejo, Alonso Sánchez Coello fue el pintor de cámara de Felipe II.

Es el apogeo de los arquitectos españoles, entre los que destacan Juan de Herrera, Juanelo Turriano, Francisco de Mora o Juan Bautista de Toledo, que tiene como resultado la aparición de un nuevo estilo, que se caracteriza por el predominio de los elementos constructivos, la ausencia decorativa, las líneas rectas y los volúmenes cúbicos. Este estilo sería bautizado posteriormente como estilo herreriano. Construyeron edificios religiosos y mortuorios como el Monasterio del Escorial o la Catedral de Valladolid; civiles o administrativos como la Casa de la Panadería, o militares como la Ciudadela de Pamplona.

De hecho, a esta época, en la que existen escritores y dramaturgos de gran talla, y acaban de nacer los que destacarán bajo el gobierno de Felipe III, se le conoce como el Siglo de Oro o el apogeo de la cultura española.

El príncipe Carlos (1545 a 1568) y el problema dinástico

El príncipe Carlos nació en 1545, hijo de su primera esposa María de Portugal con la que se casó dos años antes y la cual murió en el parto. Caracterizado por su desequilibrio mental, de muy posible origen genético pues tenía cuatro bisabuelos (en lugar de ocho naturales) y seis tatarabuelos (en lugar de dieciséis), tuvo una complexión débil y enfermiza. Fue educado en la Universidad de Alcalá de Henares junto al hermanastro del rey, don Juan de Austria. Conspiró con poco disimulo con los rebeldes flamencos contra su padre. Tras asombrosos escándalos relacionados con esto, como el intento de acuchillar en público al duque de Alba, fue detenido por su propio padre, procesado y encerrado en sus aposentos. Posteriormente fue trasladado al Castillo de Arévalo donde murió de inanición (se negaba a comer) y en total delirio en 1568. Este terrible hecho marcó profundamente, y de por vida, la personalidad del monarca.

De su segundo matrimonio con María Tudor no hubo hijos, pero de su tercer matrimonio con Isabel de Valois tuvo dos hijas, con lo que al morir en 1568 Isabel de Valois y su primogénito Carlos, Felipe II se encontró con 41 años, viudo y sin descendencia masculina. Éste fue uno de los peores años para Felipe II: a tragedia personal se unían la rebelión en los Países Bajos y las Alpujarras, el avance imparable de la herejía protestante y calvinista en Francia y Europa Central, la piratería berberisca y resurgir de la amenaza otomana tras el fracaso del Sitio de Malta y la muerte de Solimán el Magnífico.

En 1570, Felipe II se casa por cuarta vez, con Ana de Austria, hija de su primo el emperador Maximiliano II, con quien tuvo cuatro hijos, de los cuales sólo uno, Felipe (14 de abril de 1578 † 31 de marzo de 1621), futuro Felipe III, llegó a la edad adulta.

Quedando finalmente resuelto el problema de la descendencia, Ana de Austria murió en 1580. Felipe II no volvió a casarse.

La rebelión en las Alpujarras (1568 a 1571)

En 1567 Pedro de Deza, presidente de la Audiencia de Granada, proclama la Pragmática bajo orden de Felipe II. EL edicto limita las libertades religiosas, lingüísticas y culturales de la población morisca.

Esto provoca una rebelión de los moriscos de las Alpujarras que Juan de Austria reduce militarmente.

La crisis de Aragón (1590 a 1591) y Antonio Pérez

Antonio Pérez, aragonés, fue el secretario del rey hasta 1579. Fue arrestado por el asesinato de Juan de Escobedo (hombre de confianza de don Juan de Austria) y por abusar de la confianza real al conspirar contra el rey.

La relación entre Aragón y la corona estaba algo deteriorada desde 1588 por el pleito del virrey extranjero y los problemas en el condado estratégico de Ribagorza. Cuando Antonio Pérez escapa a Zaragoza y se ampara en la protección de los fueros aragoneses, Felipe II intenta enjuiciar a Antonio Pérez mediante el tribunal de la Inquisición para evitar la justicia aragonesa (la Justicia Mayor aragonesa era teóricamente independiente al poder real). Este hecho provoca una revuelta en Zaragoza, que Felipe II reduce usando la fuerza.

Reformas administrativas

Su padre Carlos I había gobernado como un emperador, y como tal, España y principalmente Castilla habían sido fuertes en recursos militares y económicos para unas guerras lejanas, de naturaleza estratégica, difíciles de justificar localmente puesto que respondían a su ambición personal (y aún más, a las ambiciones de la Casa de Austria) y que se habían convertido en carísimas con las innovaciones tecnológicas bélicas. Todo mantenido con los fondos castellanos y con las riquezas americanas, que llegaban a ir directamente desde América a los banqueros holandeses, alemanes y genoveses sin pasar por España.

Felipe II como su padre, fue un rey absolutista, continúo con las instituciones heredadas de Carlos I, y con la misma estructura de su imperio y autonomía de sus componentes. Pero gobernó como un rey nacional, España y especialmente Castilla eran ahora el centro del imperio, con su administración localizada en Madrid. Felipe II no visitó apenas sus territorios de fuera de la península y los administró a través de oficiales y virreyes quizá porque temía caer en el error de su padre, Carlos I, ausente de España durante los años de las rebeliones comuneras; quizá porque, a diferencia de su padre (que aprendió muy mayor el castellano) Felipe II se sentía profundamente español.

Convirtió España en el primer reino moderno, realizó reformas hidráulicas (presa de Monnegre) y una reforma de la red de caminos, con posadas, con la administración (y una burocracia) desconocida hasta entonces, los administrativos de Felipe II solían tener estudios universitarios, principalmente de las universidades de Alcalá y Salamanca, la nobleza también ocupaba puestos, aunque en menor cantidad. […]

El gobierno mediante Consejos instaurado por su padre seguía siendo la columna vertebral de su manera de dirigir el estado. El más importante era el Consejo de Estado del cual el rey era el presidente. El rey se comunicaba con sus Consejos principalmente mediante la consulta, un documento con la opinión del Consejo sobre un tema solicitado por el rey. Asimismo existían seis Consejos regionales: el de Castilla, de Aragón, de Portugal, de Indias, de Italia y de Países Bajos y ejercían labores legislativas, judiaciales y ejecutivas.

Felipe II también gustaba de contar con la opinión de un grupo selecto de consejeros, formado por el catalán Luis de Requesens, el castellano duque de Alba, el vasco Juan de Idiáquez, el cardenal borgoñés Antonio Perrenot de Granvela y los portugueses Ruy Gómez de Silva y Cristóbal de Moura repartidos por diferentes oficinas o siendo miembros del Consejo de Estado.

Felipe II y su secretario se encargaban directamente de los asuntos más importantes, otro grupo de secretarios se dedicaba a asuntos cotidianos. Con Felipe II la figura de secretario del rey alcanzó una gran importancia, entre sus secretarios destacan Gonzalo Pérez, su hijo Antonio Pérez, el cardenal Granvela y Mateo Vázquez de Leca.

En 1586 se crea la Junta Grande, formada por oficiales y controlada por secretarios. Otras juntas dependientes de ésta, eran la de Milicia, de Población, de Cortes, de Arbitrios y de Presidentes.

Finanzas

Se habla de tres quiebras económicas durante su reinado (1557, 1560, 1575 y 1596), pero parece ser que solo fueron suspensiones de pagos. […]

Felipe II heredó una deuda de su padre de veinte millones de ducados, y dejó a su sucesor que quintuplicaba esta deuda. Al poco de entrar al poder hubo que suspender pagos varias veces (1557 y 1560). […]

El estado de las finanzas dependían totalmente de la situación económica castellana. Así entrando Castilla en recesión en 1575, en ese mismo año se produjo una tercera suspensión de pagos. En 1577 se llegó a un acuerdo con banqueros genoveses para seguir adelantando dinero a la corona, pero a un precio muy alto para Castilla, que agravó su recesión.

Anteriormente […] existían diversos impuestos: la alcabala, impuesto de aduanas; la cruzada, impuesto eclesiástico; el subsidio, impuesto sobre rentas y tierras; y los tercios reales, impuestos a órdenes militares. Felipe II además de subir estos durante su reinado, implantó otros, entre ellos el excusado en 1567, impuesto sobre parroquias. De la Iglesia Felipe II consiguió recaudar hasta el 20% de la riqueza de la Corona, lo que supuso la crítica de algunos eclesiásticos.

En 1590 se aprueban en las Cortes los millones, consistentes en ocho millones de ducados al año para los seis siguientes años, éstos se dedicaron para construir una nueva Armada y para la sangrante política y militar, esto terminó por arruinar a las ciudades castellanas y fulminar con los ya débiles intentos de industrialización que quedaban. En 1596 se produjo una nueva suspensión de pagos. […]

Los ingresos procedentes de otras partes del imperio: Países Bajos, Nápoles, Milán, Sicilia se gastaban en sus propias necesidades. La anexión de Portugal fue económicamente un gran esfuerzo para Castilla. […]

La mayoría de los historiadores coincide en subrayar que la situación de pobreza que sumió al país al final de su reinado está directamente relacionada por la carga del imperio y su papel por la carga del imperio y su papel de defensor de la cristianidad. Durante el reinado de Felipe II apenas hubo un respiro en el esfuerzo militar. Hubo de compaginar dos durante la mayor parte de su reino: el Mar Mediterráneo contra el poder turco y los Países Bajos contra los rebeldes. Al final de su reino contaba con tres frentes simultáneos: los Países Bajos, Inglaterra y Francia. La única potencia capaz de soportar esta carga en el siglo XVI era España, pero con unos beneficios discutibles y a un precio muy alto para sus habitantes.

Política exterior

Concepto de defensa de la hegemonía española y la defensa de la fe católica

El reinado de Felipe II se vio libre de esa doble obligación que suponía ser Emperador y Rey Católico, característica del reinado de Carlos I de España y V de Alemania.

Pese a ello, la dinámica de oposición interna particularista y acción internacional de tono universalista sigue muy viva. Felipe II no es el Emperador, pero sí se considerará a sí mismo -y otros muchos harán lo mismo- el Defensor de la Fe allá donde ésta pudiera encontrarse amenazada.

Los tiempos de la conciliación religiosa han acabado y tanto en el bando católico como en el protestante se procede a la confesionalización. Antiguos y nuevos conflictos se presentan, ahora, como enfrentamientos confesionales entre potencias reformadas -los calvinistas van delante por su militancia- y católicos -a la Monarquía Hispánica le corresponde su liderazgo-. Las guerras dinásticas se han transformado en guerras confesionales.

La monarquía hispana se convierte en un reducto inmovilista, diferenciado del resto de la Europa moderna donde se iba acrecentando el progreso científico, el racionalismo filosófico y el empuje de los capitalistas burgueses.

Enemigos y escenarios geográficos:

  • Francia (las guerras de Italia y Flandes)
  • Imperio otomano [Centro Europa (Austria y Hungría) y el Mediterráneo]
  • Los protestantes [luteros (Alemania), calvinistas (Países Bajos) y anglicanos (Inglaterra)]

Búsqueda de las motivaciones o el origen de ese antagonismo

  • El caso de Francia
  • El caso del Imperio Otomano
  • El caso de los príncipes alemanes
  • El caso de la revuelta de los Países Bajos
  • El caso de Inglaterra
  • La anexión de Portugal

El conflicto con Francia va a tener dos claros escenarios geográficos:

Por lado Italia, siguiendo el enfrentamiento secular entre el reino de Francia y la Corona de Aragón. El Ducado de Milán será el eje de las disputas.

Por otro lado las posesiones borgoñosas: Flandes en la frontera norte de Francia y El Franco Condado en la Este.

Las motivaciones del antagonismo entre los monarcas Habsburgo y Francia, hay que situarlos en varios planos:

  • Antiguos enfrentamientos:
    • Tanto por el dominio de Italia, (desde la época de la expansión aragonesa por el Mediterráneo).
    • Como por los territorios de la herencia Borgoña (desde la época de Carlos el “Temerario”) que pasaron de la órbita francesa a la órbita de influencia Habsburgo (por el matrimonio de María de Borgoña con Maximiliano de Austria; posteriormente estos territorios con la abdicación de Carlos V, quedaron en manos de la rama española de la dinastía Habsburgo en manos de Felipe II).
    • Intentos de restituir los territorios entregados a Fernando el Católico (Rosellón y La Cerdaña) e intento de recuperar la infuencia sobre Navarra.

    •La rivalidad entre Carlos V y Francisco I […].

    •El mapa de las posesiones territoriales de Carlos V y Felipe II demuestra que Francia estaba completamente rodeada de posesiones españolas […].

    •La defensa de la fe católica de Felipe II y su apoyo a la liga católica, interviniendo en los asuntos religiosos de Francia. 

     

    El conflicto con el Imperio otomano

    Si Carlos V representa el papel protagonista en el mundo cristiano, serán los sultanes otomanos los que lo representan en el mundo musulmán. Los dos mundos el cristiano y el musulmán estuvieron enfrentados durante toda la Edad Media (las cruzadas, la lucha en la península Ibérica…). La desaparición del Imperio bizantino (1453, caída de Constantinopla y fin de la Edad Media) acabará por poner en contacto y enfrentamiento al expansivo Imperio otomano y a las naciones cristianas.

    La expansión otomana que desarrolla el Sultán Solimán el Magnífico hace que los ejércitos otomanos avancen por los Balcanes hacia el centro de Europa, llegando hasta las puertas de Viena.

    La expansión territorial se desarrolló también en el Mar Mediterráneo. […]

    Una batalla muy importante que tuvo España contra el Imperio otomano fue la batalla de Lepanto en 1571, donde el que luego fuera el autor del Quijote, Miguel de Cervantes Saavedra le dejanse manco de una mano.

    Solimán el Magnífico (1494 † 1566)

    El conficto con los Protestantes

    La Reforma protestante determinará geográficamente a los enemigos de los monarcas españoles, decididos defensores de la fe católica.

    1. Así el luterismo se extendió por Alemania, donde los príncipes alemanes vieron en la disidencia religiosa la manera de enfrentarse al autoritarismo del emperador Carlos V y a su excesivo poder.
    2. La reforma calvinista se extendió por el norte de Flandes (Países Bajos) siendo igualmente el elemento religioso el aglutinante de la oposición flamenca a Carlos V y sobre todo a Felipe II. Cabe destacar la guerra de los ochenta años.
    3. El anglicanismo en Inglaterra fue más bien la manera en la que se resolvió el enfrentamiento entre Enrique VIII de Inglaterra y el Papado (con el motivo de fondo del divorcio del rey inglés con Catalina de Aragón) y por extensión con los monarcas españoles. La política matrimonial llevó a la breve unión de María Tudor y Felipe II […]. En 1588, la Armada Invencible, constituída por los galeones fracasó, eso hizo que Inglaterra pasase a ser la primera potencia mundial, El Imperio español perdió el liderato en el mundo.

     Martín Lutero (1483 † 1546)

    El conflicto con Portugal

    Será más bien un problema dinástico, Carlos se había casado a principios de 1526 con Isabel de Portugal. En 1535, tuvieron a su tercera hija, Juana, que estuvo casada con el rey Sebastián de Portugal, del que enviudó, estando embarazada, por su muerte durante la batalla de Alcazarquivir, en África. Este matrimonio fue el que propiciaría la futura anexión de Portugal por Felipe II. Con Portugal se anexionaba todas las posesiones ultramarinas: […] Brasil, más los puertos y colonias de la costa africana y asiática. Haciendo valida la frase de que “en las posesiones de Felipe II no se ponía el sol”. […]

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

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    3 respuestas a Felipe II

    1. Guillermo de Ramirez dijo:

      una cosa, muy importante, Felipe II no fue ningún imperio, entonces ¿Porque lo has etiquetado en imperios?

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